Parecer uno a los gaiteros de Lumpiaque, que les amaneció templando

Aplícase en Aragón a los muy pesados en acabar la faena que traen entre manos. — Cuéntase que para solemnizar las fiestas de cierto lugar, llamaron a los famosos gaiteros de Lumpiaque (otro lugar distante 7 leguas de Zaragoza). Consentidos todos en que lo mejor de la fiesta había de ser el baile, aguardaron con impaciencia a que llegara la noche; se encendieron candiles y velones, se llenó la sala de gente, se prepararon las parejas, y como no empezaba la música, porque los gaiteros no acababan de templar, aburridos los circunstantes, se dispersó la reunión en medio de votos y rechiflas. Lo que no cuenta la historia es si, dado el poco sufrimiento de la gente aragonesa, arrojaron o no por la ventana a aquellos torpes tañedores.

Tipo de paremia: 
Temática: 
Referencia: 
Diccionario de refranes, José Mª Sbarbi (corregido por Manuel José García), 1922