A caballo regalado, no le mires el diente

"A caballo regalado, no le mires el diente"

Con este refrán se sugiere el aceptar los regalos de buen grado, con independencia de la calidad de los mismos, sin detenernos a criticar su valor, defectos, etc. Frecuentemente se utiliza tan solo la primera parte ("A caballo regalado...").

Variantes

  • A caballo regalado, no le mires el diente
  • A caballo regalado, no hay que mirarle el diente
  • A caballo presentado, no hay que mirarle el diente
  • A caballo regalado, no le mires el dentado

Sinónimos

Imagen adjunta: 
"Caballo", cuadro de Carolina Marinaro
Tipo de paremia: 
Referencia: 
No disponible

Comentarios

Imagen de Guanero

Pues mira por donde he vivido ¡y más de una vez! la situación en la que un regalo bien intencionado se convierte en una pesada carga, tal y como nuestro amigo Guerrero expone. Sin ir más lejos, el regalar animales es siempre algo que debería meditarse mucho. Al principio son bonitos y gustamos de dedicarles tiempo. Pero suponen una fuerte responsabilidad que no siempre deseamos.
Imagen de Pere

Ya hombre pero es una metáfora....
Imagen de Sifuentes

De hecho, Guerrero, a mí se me ocurre otra cuestión -tomando al pie de la letra el regalo del caballo-: a los caballos hay que mantenerlos. De forma que lo que en un primer momento era un bonito regalo, al final se convierte en una carga.
Imagen de Guerrero

Aunque normalmente estaría de acuerdo con esta frase, me viene a la cabeza el sitio y conquista de Troya ¿Vas a aceptar un dulce envenenado?