Refranes, proverbios y otras paremias de España

Parecer uno a los gaiteros de Lumpiaque, que les amaneció templando

Aplícase en Aragón a los muy pesados en acabar la faena que traen entre manos. — Cuéntase que para solemnizar las fiestas de cierto lugar, llamaron a los famosos gaiteros de Lumpiaque (otro lugar distante 7 leguas de Zaragoza). Consentidos todos en que lo mejor de la fiesta había de ser el baile, aguardaron con impaciencia a que llegara la noche; se encendieron candiles y velones, se llenó la sala de gente, se prepararon las parejas, y como no empezaba la música, porque los gaiteros no acababan de templar, aburridos los circunstantes, se dispersó la reunión en medio de votos y rechiflas. Lo que no cuenta la historia es si, dado el poco sufrimiento de la gente aragonesa, arrojaron o no por la ventana a aquellos torpes tañedores.

Usar de fernandinas

No cumplir nada de lo prometido. — Alude a una carta del duque de Fernandina, en que ofrece al rey D. Fernando, para la expedición contra los turcos, «diez mil personas a guerra finida, sin paga ninguna», lo cual no llevó a efecto. Así se registra en un volumen en folio, manuscrito, rotulado "Varios de Historia", y signado E 137, página 185, que pertenece a la Academia de la Historia. El tratado donde se halla esta especie lleva por título: Primeras listas de la rúbrica de los papeles del secretario Gerónimo Curita, y son de los XII liga/nenes, que los demás que aula en el Alacena todo estaña suelto y sin orden.

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