Refranes, proverbios y otras paremias sobre la vejez

Del rico es dar remedio, y del viejo, consejo

"Del rico es dar remedio, y del viejo, consejo"

Los ricos tienen la posibilidad de dar alivio a quien lo necesita, así como los viejos, con su experiencia, pueden dar consejos a la inexperta juventud.

Variantes:

  • Del rico es dar remedio, y del viejo, consejo
  • Del viejo, el consejo
  • Del viejo el consejo, y del rico el remedio
  • Del viejo el consejo, y del rico el dinero

Sinónimos:

  • El perro viejo, si ladra, da consejo
  • En consejo, oye a los viejos

La cana engaña; el diente miente; la arruga, no deja duda

"La cana engaña; el diente miente; la arruga, no deja duda"

El tener o no el pelo cano o el estado de la dentadura no son argumentos fiables para determinar la edad de una persona. Las arrugas del rostro, sin embargo, son mucho más difíciles de disimular, desvelando tanto la madurez como la edad de alguien.

Variantes:

  • La cana engaña; el diente miente; la arruga, no deja duda
  • La cana, vana; la arruga, segura
  • Las canas no dicen nada; los dientes mienten; de las arrugas no cabe duda

Sinónimos:

  • Las canas no son de días, que nacen de picardías

Antónimos:

  • Las canas no vienen por edades, sino por genialidades

No hay viejo que no haya sido valiente, ni forastero que sea de mala gente

"No hay viejo que no haya sido valiente, ni forastero que sea de mala gente"

Con este refrán ponemos de manifiesto la impunidad que suponen los años para las personas mayores y la distancia para los forasteros, impunidad que les permite decir lo que deseen, incluso exagerando, sabiendo que nadie podrá replicarles.

Variantes:

  • No hay viejo que no haya sido valiente, ni forastero que sea de mala gente
  • No hay forastero que venga de mala gente, ni viejo que no haya sido valiente

Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor

"Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor"

Este refrán alude a las consecuencias del amor y de la vejez: al respecto del amor, normalmente suele acarrear el deseo de exclusividad, lo que suele producir celos. Al respecto de la vejez, es la pérdida de los seres queridos -más frecuente cuanto mayores somos- lo que produce dolor.

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